Desde la barrera – Fundación “La Vida en Rosa”

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Hay veces en la vida que los sueños se hacen realidad. Apenas unos minutos antes de la mágica fecha del 7 del 7 del 17 hemos podido presenciar en directo cómo cobraba forma uno de ellos. En el día del chupinazo de San Fermín ha dado su pistoletazo de salida la Fundación “La Vida en rosa”, un proyecto de la doctora Lucía González Cortijo para brindar apoyo a mujeres con cáncer.

En el mundo existen muchas fundaciones y organizaciones que colaboran en la lucha contra esta enfermedad. Toda labor que se lleve a cabo es poca: el cáncer ha alcanzado tal dimensión que nunca serán suficientes mientras haya una sola persona o familia a la que apoyar. Esta nueva fundación trata de aportar su granito de arena a través de tres ejes destacados en la nueva página web de la Fundación (www.lavidaenrosa.org): “Corre en rosa”, “Piensa en rosa” y “Crea en rosa”, tres formas de incitar a las personas que padecen o han padecido un cáncer a levantarse y descubrir que lo mejor de la vida puede estar aún por llegar.

Lo de ayer fue un paso más en el camino iniciado hace dos años con “Corre en Rosa”, una idea concebida para ayudar a pacientes oncológicas a través de los beneficios del ejercicio físico. Aquel primer encuentro entre Ramiro y Lucía, tantas veces contado por sus protagonistas y que muchos nos resistimos a pensar que fuera casual, sino designio de los astros o voluntad de Dios, permitió poner en marcha un proyecto que nació sin un horizonte concreto y con algunos escépticos apostando en contra de su viabilidad, incluido el escritor de estas líneas, a día de hoy convertido a la causa tras sincero arrepentimiento de mi herejía. Dos años después, ese pequeño grupo de mujeres que se juntaron una tarde a correr unos metros ha seguido creciendo y consolidándose, incorporando a nuevas personas, convenciendo a los hombres para vestirse de rosa en las carreras populares, alcanzando sueños inimaginables, logrando nuevas metas pero, sobre todo, dando un ejemplo de ganas de vivir y disfrutar.

El trayecto no ha sido fácil. Ha habido altibajos y dificultades, los medios han sido escasos, muchas de las integrantes han tenido que seguir con sus tratamientos de quimioterapia u operaciones, pero, a pesar de ello, no han dejado de entrenar. Hemos visto aparecer en la pista de atletismo a mujeres prácticamente salidas del quirófano o que venían de recibir su dosis de adriamicina esa misma mañana, pero que aun así no querían faltar a una cita semanal que, como ellas mismas dicen, “les da la vida”. Por desgracia, cinco de ellas, que vivieron sus últimos meses con el orgullo de pertenecer a esta gran familia, no han podido ver el nacimiento de la Fundación. O quizás sí, porque estamos seguros de que esos globos que decoraban la sala queriendo escaparse hacia el cielo se veían muy bien desde allí arriba.

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La puesta de largo de la Fundación tuvo lugar en CÓMO, un espacio ideado por la agencia Comunica + a, que brindó su hogar para un día tan especial. CÓMO es un lugar de intercambio de ideas, un foro que trata de dar respuesta a muchas cuestiones, aunque, tras asistir a la presentación, la primera pregunta que se le viene a uno a la cabeza es cómo no se le había ocurrido esto a alguien antes.

La escena estaba llega de caras amigas: la familia al completo de Lucía, con sus estupendos padres a los que tuvimos el placer de conocer y agradecer por fin en persona el haberle dejado este regalo al mundo; los médicos que han jugado un papel fundamental en su carrera y en sus carreras, como el doctor Luis Serratosa; los amigos que la han ayudado a poner en marcha este proyecto hasta llegar a sentirlo también como propio, apoyando en labores fundamentales como el asesoramiento jurídico, la compra de pulsómetros y equipaciones o la difusión a través de las redes sociales; Ramiro Matamoros, el ángel caído del cielo que se cruzó en el camino de Lucía; los entrenadores de Clínica Menorca, pilar fundamental y hoy algo más rosas que amarillos… Y, por supuesto, una representación de las verdaderas protagonistas, las chicas de rosa que han derribado todos los retos y barreras y ayer, una vez más, mezclaron a partes iguales lágrimas y sonrisas.

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Jaime Antoñanzas, nuestro extraordinario anfitrión, puso el listón muy alto con una emocionante y sentida introducción. La ilusión puesta en el proyecto fue palpable en el ambiente a lo largo de toda la velada, pero se hizo especialmente evidente al ver cómo Bruno, el marido de Lucía, se quedaba sin palabras contagiándonos a todos un nudo en la garganta. Bruno ha padecido muy de cerca todos los sacrificios personales que ha realizado su mujer para poder hacer realidad la fundación, pero también ha tenido el privilegio de, junto a Lucía, poder transmitir a sus hijos en primera persona un ejemplo impagable de constancia y generosidad que les acompañará todas sus vidas.

La dirección del evento corrió a cargo del Mago More, al que muchos teníamos identificado como el vecino sufridor de José Mota, y que nos deleitó con una conducción magistral. José Luis Izquierdo, que así es su nombre verdadero, manejó con tal destreza al auditorio que se metió en el bolsillo a la audiencia desde el primer minuto. Como las chicas de “Corre en Rosa”, el Mago More ha tenido que afrontar retos personales que a buen seguro le ha hecho cambiar su percepción de las cosas pero que no le impiden mirar cada atardecer al oeste para despedir el día con la satisfacción de habernos hecho felices arrancándonos una sonrisa y contagiándonos su alegría de seguir adelante.

Entre los asistentes, tuvimos el privilegio de contar con Eric Frattini, director del Reto Pelayo Vida, aventurero, explorador, investigador y escritor, un hombre tan apasionado y multifacético que parece surgido directamente del Renacimiento. También estuvo con nosotros Paco Roncero, galáctico de los fogones y gran aficionado al running. Cuenta Paco en una entrevista que hace varios años, cuando pesaba más de 100 kilos y estaba totalmente absorbido por su trabajo, se calzó unas zapatillas y comenzó a correr. En su primer día solo aguantó ocho minutos, pero sintió tal liberación que lo convirtió en una rutina imprescindible. A buen seguro, el chef Roncero pudo percibir cómo en “La vida en rosa” se están juntando los ingredientes para realizar un gran guiso que ayer empezó a hervir.

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A partir de ahora, nos toca a todos los amigos de Lucía difundir la Fundación y dotarla de contenidos con cualquier colaboración que podamos prestar, económica pero sobre todo de participación. Personas como Rulo o Sonia Ergueta ya han dado los primeros pasos donando fondos recaudados con sus kilómetros o con la organización de la I Carrera Woman Xtrem de Uceda, parte de cuya recaudación fue destinada a la Fundación. Todo el que se sume será bienvenido a esta gran familia y, sobre todo, se llevará en afecto, cariño y experiencia personal mucho más de lo que pueda aportar.

Dijo Lucía que en ocasiones deben conjuntarse los planetas para que se produzcan las cosas importantes de nuestras vidas. Sin embargo, como demostró Isaac Newton, los planetas no pueden conjuntarse si no tienen una estrella alrededor de la que girar. “La Vida en Rosa” es un nuevo sol que empieza a brillar para muchas mujeres. Larga vida a la Fundación y a su fundadora.

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