CORRE EN ROSA EN EL MARATON DE NUEVA YORK 2017

Aún recordamos aquél día del mes de julio en el que nuestra oncóloga Lucía González Cortijo, nuestro ángel, nos propuso correr junto a ella el Maratón de Nueva York. No podíamos creer que la situación fuera real, porque es el sueño de todo corredor y de pronto se presentaba ante nosotras, aún principiantes en esto de correr. Conscientes del compromiso que supondría lo pensamos algo, pero enseguida nos lanzamos a la piscina con todo nuestro entusiasmo porque ella nos aseguró que nos creía capaces y para las cinco lo que diga Lucía es verdad absoluta. Sentimos una mezcla de ilusión, emoción, nervios y responsabilidad ante el reto que estábamos asumiendo, pero pronto nos tranquilizamos al saber que dos grandes nos entrenarían para cumplir el sueño: nuestros queridos amigos Manolo Ibáñez y Antonio Martín Perdiguero (Perdi). Su experiencia en estas lides, su buen hacer, su generosidad y compromiso nos garantizarían el éxito, si nosotras respondíamos con esfuerzo y atendíamos sus indicaciones.

Así, a finales de julio empezamos los entrenamientos que para nuestras especiales circunstancias diseñó el gran Perdi, entrenamientos que han incluido visitas semanales al gimnasio, rodajes de distancias varias, series de intensidad diversa, tiradas largas, cuestas y más cuestas y hasta sesiones de motivación con atletas populares y profesionales expertos en esto de correr maratones. En todos y cada uno, así como en el maraton, nos acompañó Cosuy, marido de Elena, que se ha convertido en una “Rosa” más, y nos aportó siempre su gran sonrisa, su magnífica conversación y su entusiasmo. ¡Gracias, Cosuy, por tu paciencia!

Fueron 14 semanas de esfuerzo y dedicación también llenas de risas y anécdotas para recordar, iniciadas siempre con las rosas virtuales de Manolo, que es un experto en motivación. Pero no todo fueron risas, también llegó alguna lesión que a las que las padecimos nos exigió esfuerzo extra en manos de fisios y rehabilitadores quienes, por cierto, realizaron un gran trabajo con nosotras. Muchas gracias a Rubén Tenorio y al Doctor Serratosa y su equipo de rehabilitación del Hospital Quirón Madrid, en especial a Paloma y Ángel.

En ese tiempo de entrenamiento pudimos conocer al equipo de Proyectos con Duende, promotor de esta bonita iniciativa llamada Duendes en Nueva York, concebida para difundir las bondades que el ejercicio físico regular produce sobre los enfermos crónicos, mejorando su calidad de vida al reducir los efectos secundarios de los tratamientos, reducir la fatiga física, aumentar la autoestima y evitar la depresión. Fuimos incluidas junto con Ramón Arroyo (enfermo de esclerosis múltiple), Mago More (artritis psoriásica) y Adrián Ortiz (Diabetes tipo 1) en la categoría de “Duendes” y gracias a ello conocimos a estas maravillosas personas de las que aprendimos mucho sobre el valor del esfuerzo, el coraje y el sentido del humor para mejor llevar las dificultades. Muchas gracias a Águeda de Burgos y Justo, Martín Gianchetti y todo el equipo de Proyectos con Duende. Pero sobre todo en ese tiempo de entrenamiento contamos con el apoyo moral de nuestras compañeras de Corre en Rosa y nuestros entrenadores amarillos del Club Clínica Menorca: el Jefe Ramiro Matamoros, Juan Carlos Torres (Pytu), Marta Redondo (Martuqui), así como de nuestros maridos y familia, que ha sido fundamental. Muchas gracias a todos y cada uno, porque sin vosotros no habría sido posible.

Y, por fin, el 2 de noviembre llegó el momento de partir y allí en el aeropuerto aparecieron de sorpresa nuestras Rosas lideradas por Carmencita y Marta Vázquez, con su alegría que nos llenó el corazón y nos recordó lo que desde el primer momento hemos llevado en nuestras mentes: que las Rosas somos una y a correr el maratón de Nueva York íbamos todas, nuestro éxito sería el de todas y por todas correríamos sin parar hasta la meta.

En Nueva York nos relajamos un poco alternando entrenamiento en Central Park y visita a la Feria del Corredor junto a los demás Duendes con algo de turismo, pero nuestras cabezas seguían bien centradas en el gran reto del domingo.

Llegó el día, 5 de noviembre, y hasta la salida en el puente de Verrazano nos desplazaron a las 6 de la mañana en un autobús cargado de emociones y de nervios. Por allí esperamos entre nerviosos y dormidos hasta la hora de ocupar nuestro cajón de salida: las 10.40.  Y emocionados, tras escuchar el “New York, New York” de Frank Sinatra y el correspondiente cañonazo, empezamos a correr con la sonrisa a tope que no nos abandonaría durante todo el recorrido. Por increíble que parezca, a pesar de la lluvia, cada metro de los 42 kms. 195 metros del recorrido (con excepción de los puentes) estuvo ocupado por una persona animando, bandas de música, grupos musicales espontáneos, fiestas en los balcones. El recorrido y la organización de la carrera son simplemente espectaculares. Así corrimos y corrimos casi sin darnos cuenta dedicando cada uno este o aquél kilómetro a algún familiar o amigo al que previamente se lo habíamos prometido para animar nuestra propia marcha, hasta alcanzar primero el km. 10 y luego el 26 donde con gran alegría nos encontramos con nuestros animadores de excepción:  Bruno, Belén, Carol, Pepa y Alfonso y la gran Yolanda López Rizos que desde Madrid se desplazó con su amiga Marisol para darnos una alegría gigante en representación de nuestras Rosas, que jamás olvidaremos.

Dedicatorias especiales por vídeo, muy merecidas, fueron para Ramiro, Pytu y Martuqui.

La anécdota del recorrido la puso el gran Perdi, quien poco después de pasar el puente del Bronx, fue capaz de parar a comprar donuts rosas y aparecer de nuevo en la carrera sin que nos diésemos ni cuenta. Llegaron justo antes del temido muro y nos dieron la vida para continuar sin perder la sonrisa. Así que no hubo muro y continuamos nuestro camino felices pasando por el Bronx y Harlem para volver a Manhattan y alcanzar Columbus Circle que dio paso a Central Park a falta de los últimos metros. Impresionante recorrerlo todos juntos liderados por Manolo y Perdi portadores de sendas banderas de España, al grito de “Corre en Rosa es” y “oe,oe,oe.. Viva España”. Dejamos atrás el magnífico Metropolitan Museum y entramos en la recta final en cuyas gradas nos esperaban a voz en grito nuestros maravillosos animadores. Como nos habíamos prometido, cruzamos el arco de meta juntas, de la mano, con una gran sonrisa y nos fundimos en abrazos llenos de lágrimas de emoción. Lo habíamos conseguido por y para nuestras familias, incluida nuestra familia Rosaamarilla a la que tanto queremos y nos llena el corazón. Habíamos conseguido el sueño de Lucía y lo mejor de todo fue su gran sonrisa y su felicidad.

No podemos finalizar este relato sin agradecer a la Fundación La Vida en Rosa haber hecho posible que cumpliésemos este sueño, a Lucía por ser un ángel luchador motor de todo y a todas nuestras compañeras de Corre en Rosa por su apoyo, su valor y su alegría cada día.

Olga, Mariela, Elena, Sagrario y Martha

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1 Comment

  1. Queridas compañeras, estoy muy, muy orgullosa de vosotras, de la grandisima proeza que habeis conseguido. No solo entrenando vuesteos cuerpos , sino vuestras mentes. Porque no debe ser nada fácil enfrentarse a semejante empeño. Pero estana segura que lo lograriais POR ELLA Y POR TODAS.
    Gracias chicas sois el orgullo de Corre en Rosa.

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